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martes, 15 de noviembre de 2011

Jupiter (Francisco Gavidia)

Un relato teatral de los días que precedieron al grito de independencia que se constituyera en el inicio de la lucha independentista de Centro América del dominio de la corona Española.
En esta obra se mezclan los hechos históricos con hechos imaginarios de una forma bastante interesante y entretenida. El amor de Jupiter por Blanca lo ciega a todo y lo hace abrazar la consigna de libertad con la única intención que al conseguir la liberación consiga también su paso para quedarse con Blanca, sin siquiera pensar que su amor pudiera no ser correspondido.
Algunas frases del libro:
  • ¿Quién dice que hacemos bien no contando con el grueso del pueblo, si trabajamos para edificar la República?. Célis
  • ¿Está ese hombre tan alto que sólo puedo alcanzarlo con un puñal?. Júpiter.
  • Os aseguro que si el cuerpo es de carne, lo que es el alma es de acero. Jorge

lunes, 29 de agosto de 2011

Luz Negra (Álvaro Menen Desleal)

Una obra de teatro, corta, interesante y muy fácil de leer.
A primera vista la obra de este autor puede parecer sencilla y con un argumento ligero, pero a mi modo de ver, entre líneas hay más de lo que se ve. Los personajes principales: un ladrón y un revolucionario. Ambos colocados bajo el mismo sufrimiento, bajo el mismo destino y bajo la misma hacha del verdugo.
Es interesante como los diálogos entre estos dos personajes parecen darse entre dos amigos de toda la vida, con jocosidades, ironías, pleitos, sentimientos encontrados en un momento en que las condiciones son iguales para ambos. Sus vidas habrán sido diferentes, pero en el final hasta sus nombres parecen coincidir.
El pasaje en que un ciego llega a hablar con ellos es un momento de extrañas ironías en donde uno de ellos se describe a si mismo como un idealista y al otro como un ciudadano. Es durante este momento de la obra donde discuten como debería llamarse la plaza, esa plaza que se llama "Libertad", pero que cada quien quiere dar un nombre diferente, aun cuando cada uno sigue repitiendo la misma palabra "Libertad", es obvio que cada quien la escucha y la entiende diferente, siendo para mí más que simbólico que la libertad es entendida por cada uno de nosotros de manera distinta a los demás.
Tres frases que llamaron mi atención:
  • En mi negocio, la clave consiste en saber que las personas prefieren dar la vida y no la bolsa; pero siempre entregan la bolsa por la vanidad.  Moter
  • Cuando se pierde la luz, se pierde el nombre; cuando se pierde el nombre, se pierde el hombre.  Ciego.
  • Plaza Libertad, Plaza Libertad o Plaza Libertad, ¿qué más da? Se llame como se llame un día servirá otra vez para lo que sirvió hoy.  Moter


martes, 5 de octubre de 2010

El valle de las hamacas (Manlio Argueta)

Es una obra de la literatura salvadoreña que (aunque pocos salvadoreños se han enterado) tiene cierta importancia internacional.
Es la primera obra de Manlio Argueta que tengo la oportunidad de leer y lo que puedo decir es que tiene formas muy originales de expresarse.
Es interesante ver que a pesar de que la obra se refiere a conflictos bélico-políticos de la historia salvadoreña, no raya en la monotonía de otras obras de ese mismo género.
Al ver el nombre de la obra asumí la referencia a San Salvador, conocido como "valle de las hamacas" en alusión a los muchos sismos que ahi acontecen sin embargo, aunque ciertamente buena parte de la historia se da en esa ciudad, después de leer la obra me pregunto si el nombre habrá sido dado considerando la excesiva utilización de trasloque por parte del autor; tal es el caso que leer la obra me pareció como estar en una hamaca en movimiento, de tal suerte que el autor me llevaba de un lado a otro mostrándome diferentes escenarios y panoramas, algunos incluso dados en la mente de los personajes.
Vale la pena mencionar también que la cantidad de razonamientos político-sociales incluidos en la obra en ocasiones parecían discursos de campañas politicas, pero que al final creo que encajan con la personalidad del salvadoreño.
La obra es buena, no diré lo contrario. La terminé y no me aburrió, pero sólo después de atravezar una fase de confusión de las primeras páginas (mientras me acostumbraba al ritmo de la hamaca).