lunes, 29 de agosto de 2011

Luz Negra (Álvaro Menen Desleal)

Una obra de teatro, corta, interesante y muy fácil de leer.
A primera vista la obra de este autor puede parecer sencilla y con un argumento ligero, pero a mi modo de ver, entre líneas hay más de lo que se ve. Los personajes principales: un ladrón y un revolucionario. Ambos colocados bajo el mismo sufrimiento, bajo el mismo destino y bajo la misma hacha del verdugo.
Es interesante como los diálogos entre estos dos personajes parecen darse entre dos amigos de toda la vida, con jocosidades, ironías, pleitos, sentimientos encontrados en un momento en que las condiciones son iguales para ambos. Sus vidas habrán sido diferentes, pero en el final hasta sus nombres parecen coincidir.
El pasaje en que un ciego llega a hablar con ellos es un momento de extrañas ironías en donde uno de ellos se describe a si mismo como un idealista y al otro como un ciudadano. Es durante este momento de la obra donde discuten como debería llamarse la plaza, esa plaza que se llama "Libertad", pero que cada quien quiere dar un nombre diferente, aun cuando cada uno sigue repitiendo la misma palabra "Libertad", es obvio que cada quien la escucha y la entiende diferente, siendo para mí más que simbólico que la libertad es entendida por cada uno de nosotros de manera distinta a los demás.
Tres frases que llamaron mi atención:
  • En mi negocio, la clave consiste en saber que las personas prefieren dar la vida y no la bolsa; pero siempre entregan la bolsa por la vanidad.  Moter
  • Cuando se pierde la luz, se pierde el nombre; cuando se pierde el nombre, se pierde el hombre.  Ciego.
  • Plaza Libertad, Plaza Libertad o Plaza Libertad, ¿qué más da? Se llame como se llame un día servirá otra vez para lo que sirvió hoy.  Moter


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